Hace un par de meses, sin pensarlo, decidí poner en riesgo mi vida por salvar la de un pequeño niño que no conocía. Si pensarlo, simplemente me atravesé entre él y su agresor, quien resultó ser también una víctima y al cual ayudé al mismo tiempo, por lo que algunas personas me dijeron héroe por salvar al chico y otras por evitar que castigaran al agresor. Quizá se pregunten de qué estoy hablando, pues no coman ansias que ya le contaré la historia, y lo hago con la intención de que comprendan que aunque un ser parezca agresivo, malvado y crean que merece la muerte, quizá estén en frente de alguien que ha pasado por días, semanas, meses o años de sufrimiento.

3E376536 8A22 4EE6 AE8C AC3B3681AD3E 300x226 - Dijeron que fui héroe dos veces el mismo día

Una noche regresaba del trabajo, generalmente suelo cambiar mis rutas cada mes o cada quince días, por eso de la paranoia de que me vaya a pasar algo o me estén siguiendo. Ese día decidí que era momento de alternar el camino, así que me fui por una calle y por la cual debo atravesar un parque, ahí fue donde todo sucedió. Una mamá había sacado a su hijo a disfrutar de los juegos, como los columpios y resbaladillas, mientras ella estaba sentada en una banca viendo su celular y no se percató de que su hijo se estaba acercando a un perro atado a un poste. Seguí caminando sin quitarle la vista al niño y cuando vi que se había acercado demasiado al animal, le grité a la señora mientras apresuraba el paso para acercarme al pequeño. La mamá volteó a ver a su hijo y lo único que hizo fue comenzar a gritar pidiendo ayuda ante lo ladridos del can a su hijo. No sé cuándo comencé a correr y de pronto mi brazo ya estaba entre el hocico del perro y la humanidad del pequeñín. La mordida fue terrible y tardé algunos segundos en zafarme, mientras el niño corrió de vuelta con su mamá llorando. Los vecinos que habían salido comenzaron a ayudarme, pues estaba sangrando demasiado, incluso algunos empezaron a patear al animal. Les pedí que se detuvieran y que llamaran a servicios de animales. Pese al dolor y la sangre que brotaba de mi brazo, el cual tenía la piel colgando, les busqué el teléfono en internet y se los pasé. Alguien llamó mientras escuchaba la ambulancia llegar.

Me llevaron a la Cruz Roja y rápidamente me hicieron unos estudios de laboratorio para saber si tenía rabia o alguna enfermedad producto de la agresión. Al final sólo eran las laceraciones, me tuvieron que operar para cubrirme con nueva piel. Al despertar de la anestesia me había muchos visitantes en la sala de espera. Los padres del niño y el mismo niño entraron a agradecerme, diciéndome que de ahora en adelante iba a ser su héroe. Y así pasaron familiares y amigos, hasta que después entró la dueña de una Asociación Protectora de Animales, quien me dijo que el perro había sufrido mucho maltrato, pues tenía huellas de agresión del pasado. Ahora lo tratarán de rehabilitar y me agradeció por salvarle la vida, pues aún tiene muchos años por delante.

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