Hace unos días me sucedió algo que nunca me debió de haber sucedido tan solo de haber utilizado bien mi razón, un elemento básico y elemental en el bien vivir del ser humano en el mundo. Resulta ser que estábamos jugando futbol en un club y volamos el balón a un tejado donde se quedo atorado por lo que se me ocurrió ir a bajarlo para seguir con el juego. Para poder hacer eso, me era necesario subir hasta el piso de arriba de la casa club y brincarme de un barandal al tejado donde habría de buscar el balón.   

 Al subirme a dicho espacio, donde se encontraba el balcón,  pude notar lo alto que este se encontraba y el peligro que correría de tan solo no atinar bien un solo pasó. Por unos momentos me recargue en la pared con el objeto de obtener un segundo respiro antes de pasar al otro lado del tejado, un momento donde dude el hacerlo o no y llegue a la conclusión de que no lo sabia. Sin embargo, tome la decisión de seguir adelante con mi proyecto.   

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 Al momento de darme la vuelta por arriba del barandal del balcón, inmediatamente puse un pie en falso y descendí aproximadamente 20 metros a un jardincillo que se encontraba en el corazón de otro balcón. Creo que aunque trate de explicar lo que sentí en esa caída libre de 20 metros, cuando no sabía dónde estaba cayendo. Fue como en esos momentos de pesadilla cuando de pronto uno por alguna razón cae del cielo hacia un abismo donde uno despierta antes de impactar. Sin embargo, yo no estaba dormido y lo sabia. Al caer en esa terraza inmediatamente escuche un hueso tronar aunque no sabia cual ya que caí en la parte de arriba de unos arboles que frenaron mi impacto y redujeron la distancia.   

 Lo bueno fue que casi al momento de haber caído, unos trabajadores hablaron a la ambulancia del club quienes inmediatamente me trasladaron a un hospital muy cerca del lugar donde quede inconsciente del dolor, donde me parece que me tomaron unos rayos x y me llevaron a la sala de operaciones para colocarme unos clavos en el la espinilla, misma que me destroce en no se cuantos pedazos.    

 Al ver en retrospectiva, me doy cuenta primero que nada en la suerte que tengo de haber quedado vivo y en una pieza ya que simplemente debí de haber muerto en una caída de esa magnitud. En segundo lugar,  creo que falle en mi intento estúpido de conseguir el balón principalmente debido a mi duda  que me entro al momento de salir a aquella terraza por lo que debí de haber preferido mantener mi vida que continuar un mendigo partido de futbol. Ahora reafirmo lo que las palabras del gran general alemán Erwin Rommel se referían al decir “Cuando las opciones no son claras, es mejor no actuar”.

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